Junior hizo la fiesta en Cali
Tristeza y enorme decepción. Esas fueron las caras de los aficionados del Cali después de ver cómo el Junior, con apenas un remate de partido, le sacó del bolsillo el tiquete para la final.

Los azucareros, como para no desentonar en lo que fue casi siempre su accionar a lo largo del torneo, murieron en su ley: después de un primer tiempo espléndido, brillante, ilusionante y avasallante, pasó a un segundo decepcionante, frustrante y pésimo.
La ecuación es sencilla: el Cali no supo administrar la enorme riqueza que logró en los 45 minutos iniciales. Y eso, en lenguaje económico significa la quiebra. Por eso los azucareros salieron del Pascual con las manos vacías, viendo cómo los del Junior se gozaban una fiesta que inicialmente no estaba preparada para ellos.
El comienzo del local fue prometedor. Entre Pablo Batalla y Eisner Loboa destrozaron un módulo táctico del Junior que en lugar de ofrecer seguridad, lo que regaló fue enormes boquetes que el Cali aprovechó para llegarse con mucha facilidad a Adrián Berbia.
El mayor dominio y el mejor desempeño futbolístico dieron sus frutos para los de casa a los 32 minutos con el golazo de Pablo Batalla. El menudo volante azucarero, venido a goleador y salvador del Cali, cobró un impecable tiro libre desde oriental, el balón cogió altura y entró por el segundo palo, esquivando el intento de rechazo del espigado arquero tiburón.
Cuatro minutos después, Batalla se inventó una jugada individual. El argentino le quebró la cintura a Camilo Ceballos y cuando el zaguero le dio el espacio, la mandó a dormir al segundo palo con un remate suave de pierna izquierda.
Era la fiesta completa en el Pascual. El Cali ganaba cómodo, jugaba bien y propiciaba la ola. Parecía un adelanto de la Feria.
Pero vino el segundo tiempo terrible. Esa segunda etapa que casi siempre ha crucificado al Cali, incluso en su propia casa.
Las fintas desaparecieron. El toque de primera y las llegadas claras, no volvieron a aparecer. El equipo se iba desdibujando de a poquito. Loboa se desinfló. Michael Ortega deambuló sin rumbo fijo. Pablo Batalla se quedó sin socios y Sergio Herrera parecía estar prisionero de la zaga visitante.
A medida que esto ocurría, el Junior crecía en dinámica, fútbol y llegada. A los 65 minutos, Batalla cometió penal y casi al instante el goleador de moda, Teófilo Gutiérrez, puso el 2-1. Y a los 72, apenas unos minutos después, el muy silbado y rechazado por la hinchada caleña, Giovanni Hernández, se pegó una corrida, hizo una diagonal cerca del área grande y sacó un derechazo rastrero para el 2-2.
El Cali tuvo para desnivelar con remates de Ramos que atajó Berbia, con el de Batalla que dio en el horizontal y con el frentazo de Cabezas que salvó Berbia en el último suspiro del partido.
Pero la suerte estaba echada. Por mucho que lo intentó, el Cali no pudo recuperar la alegría, el fútbol y la fiesta del primer tiempo. El botín que estaba en sus arcas, se fue inexplicablemente. De ahí la enorme frustración, decepción y tristeza con que salieron los aficionados del Pascual.
Video con los goles del partido:
Argentina
Colombia
Ecuador
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